La vuelta al mundo
Girar el diábolo en un círculo vertical completo sobre la cuerda. El primer truco que parece un truco, y el más barato de aprender.
El diábolo se queda en la cuerda y tú haces pasar el conjunto por encima de tu cabeza en un círculo. Es el primer truco que saca casi todo el mundo, porque el diábolo no abandona nunca la cuerda y no hay nada que recoger.
También enseña algo que se paga más adelante: el diábolo se queda quieto en la cuerda mientras la cuerda mantenga tensión sobre él, apunte esta hacia donde apunte.
El giro
- Pon el diábolo rápido y girando recto. Un diábolo lento se saldrá de la cuerda arriba del círculo.
- Sujeta las dos baquetas juntas apuntando hacia delante, con el diábolo colgando de la cuerda por debajo.
- Sube y pasa las dos manos en un círculo vertical continuo. Mantén las baquetas juntas y la cuerda tensa durante toda la vuelta.
- Deja que el diábolo vuelva abajo y entonces para o sigue.
La velocidad del giro importa más que la altura. Demasiado lento arriba y la cuerda se afloja, que es justo cuando el diábolo se cae.
Mantener la cuerda tensa
Todo el truco es tensión de cuerda. Arriba del círculo la gravedad tira del diábolo hacia tus manos en vez de alejarlo, así que la tensión tiene que venir de la velocidad del giro. Por eso un círculo dubitativo falla y uno decidido sale.
Qué sale mal
Se cae arriba. El giro se frenó ahí. Da la vuelta más rápido y no te pares a mirarlo.
Da la vuelta pero pierde toda la velocidad. Las baquetas se separaron, así que la cuerda serró el eje durante una vuelta entera. Mantenlas juntas.
Te golpea al pasar. El círculo va demasiado pegado al cuerpo. Hazlo por delante, no por encima.
Vuelve abajo muy inclinado. Es normal. Corrígelo con un látigo y vuelve a empezar.
Dos seguidos
En cuanto un círculo te resulte cómodo, entra directo en el segundo sin parar abajo. Los círculos encadenados son lo que importa: se ven mucho mejor que uno solo, no cuestan casi nada de técnica extra y son la versión que merece la pena aprender.
Cuando funciona
Tres o cuatro círculos seguidos, redondos, con el diábolo todavía rápido al final. Que la velocidad sobreviva al truco es la prueba de verdad, porque es lo que te dice que la cuerda se quedó donde tenía que estar.




