Todos los trucos

Acelerar

Poner el diábolo rápido y mantenerlo así. No es un truco, es aquello sobre lo que funciona cualquier truco, y la razón por la que la mayoría fallan.

EjeCualquier ejeUn diábolo

Casi todos los problemas de quien empieza son problemas de velocidad disfrazados. El diábolo se inclina, se cae de la cuerda, no aguanta ninguna forma. La respuesta es casi siempre la misma: no giraba lo bastante rápido, y ninguna técnica de manos sustituye eso.

Así que esto es lo primero que se aprende, y aquello a lo que se vuelve cada vez que algo deja de salir.

La aceleración básica

  1. Pon el diábolo rodando sobre la cuerda, en el centro y nivelado.
  2. Tira de la baqueta derecha hacia arriba con un golpe seco y déjala caer mientras la mano izquierda se queda baja y quieta.
  3. Repite con ritmo. Seco arriba, suelto abajo. La viveza de la subida es lo que añade velocidad; la bajada solo es una puesta a cero.

El instinto habitual es serrar con los dos brazos. Eso no le da nada al diábolo, porque la cuerda recorre la misma distancia en los dos sentidos y el rozamiento se anula. Una mano trabaja, la otra sostiene la referencia.

Por qué funciona

El diábolo gana velocidad porque la cuerda roza su eje más rápido en un sentido que en el otro. Todo lo que reduce esa diferencia reduce la aceleración: dos manos en movimiento, una cuerda floja, un tirón blando.

Mantenerlo rápido

Un diábolo pierde velocidad continuamente y cada truco cuesta algo. Acelerar no es una fase que se termina, es algo a lo que se vuelve entre trucos. Acostúmbrate a meter unos tirones siempre que tus manos no estén haciendo otra cosa.

Qué sale mal

No coge velocidad en absoluto. Se mueven las dos manos. Fija la izquierda.

Coge velocidad y la pierde enseguida. La bajada va demasiado tensa y frena lo que acaba de aportar la subida. Deja caer la mano.

Se desplaza por la cuerda hacia una baqueta. La cuerda no está nivelada. Sube un poco la mano baja en lugar de perseguir al diábolo.

Va rápido y entonces empieza a inclinarse. Ese es otro problema, y el látigo es su respuesta.

Cuando funciona

Llevas un diábolo de parado a zumbar en unos diez tirones, y se mantiene nivelado mientras lo haces. A partir de ahí todo lo demás se vuelve posible, y cuando más adelante un truco deje de salir, tendrás un primer sitio honesto donde mirar.

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